Sin palabras

Las personas muy inteligentes aprenden a comunicarse sin usar palabras. Puede resultar paradójico, pero es así.

Cualquier empresario que se enfrente a determinados retos debe aprender a transmitir sus ordenes sin necesidad de verbalizarlas.

Hace poco un cliente mío, miembro de una asociación empresarial me indicó que en su organización estaban queriendo reducir personal, y por ello, iban a despedir a aquellas personas de administración que estaban dedicadas a la tramitación de subvenciones y ayudas públicas. La conversación con él siguió luego por otros derroteros, pero lo que yo saqué en claro es que mis servicios de asesoramiento debían ofertar la consultoría en materia de subvenciones, ya que su personal no lo iba a seguir haciendo. Así lo hice, y también “sin palabras”, o mejor dicho “sin las palabras exactas”, conseguí una renovación del contrato que mantenía con mi Cliente por cinco años mas.

Los emprendedores debemos acostumbrarnos a que no hay nada mas oculto a nuestra vista que todo lo que se mueve en el entorno empresarial. Los clientes no manifiestan claramente sus intenciones, los operadores del mercado tampoco lo hacen, ni los proveedores, ni los deudores...

Tenemos por tanto que ser capaces de lograr nuestros objetivos sin necesidad de comunicar lo evidente.

Del mismo modo, tenemos que ser capaces de detectar las señales que continuamente nos envía el mercado sin tener que preguntar uno por uno a todos nuestros clientes.

©Jum Kioce


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